Vivir en una smart city o ciudad inteligente significa aprovechar los datos y la tecnología para tener una mejor gestión urbana. ¿México ya es parte de esta tendencia? Al menos una capital sí lo es.

Para algunas mentes creativas, la visión sobre cómo serán las ciudades oscila entre la utopía –la Olympus del manga Appleseed– y la pesadilla –la sobrepoblada Los Ángeles de las películas Blade Runner–. Aunque en realidad la versión del futuro en el presente se llama smart city o ciudad inteligente, un término empleado en todo el mundo para destacar la vocación de algunas urbes por poner al servicio de sus ciudadanos el poder de las tecnologías de información y el análisis de datos.

No existe una definición formal de ciudad inteligente, pero en 2011 la empresa de tecnología IBM explicó el término como aquella ciudad “que hace uso óptimo de la información interconectada para entender y controlar mejor sus operaciones, así como para optimizar el uso de sus recursos”.

En 2014 Centre for Cities, una organización para el análisis de políticas urbanas, recopiló media docena de definiciones y encontró que si bien diferían en los detalles, coincidían en dos elementos centrales: la recolección y análisis de datos, y su uso para mejorar la planeación y gestión urbana.

Participación de la comunidad

Una ciudad inteligente toma los datos que genera en distintos momentos: desde los sistemas de gestión de tráfico vehicular hasta el pago de licencias de operación. Esto para reunirlos, analizarlos y, con base en ellos, hacer predicciones para implementar ciertas acciones. Por ejemplo: regular el funcionamiento de los semáforos, conocer las áreas que requieren más atención de la policía local o determinar mejores rutas y horarios para los camiones recolectores de basura.

Además, una smart city permite una mayor interacción entre el gobierno local y los ciudadanos, en lugar de la tradicional (y muchas veces tediosa) ventanilla de atención. De hecho, la comunidad adquiere un papel más activo en la generación de políticas públicas.

El artículo Ámsterdam pone en marcha un sistema de luz urbana modulable, publicado en Smart City Lab, explica que esta ciudad de Holanda desarrolló un sistema para regular el funcionamiento de las luminarias de alumbrado público. ¿Cómo funciona? Es programado por las autoridades desde un centro de control;

no obstante, también tiene la opción para que vía la aplicación móvil GeoLight, los ciudadanos puedan hacer modificaciones en la zona del parque Atlas.

Smart cities mexicanas Según el estudio Ciudades inteligentes en México, de la consultora Deloitte, en el estado de Jalisco la ciudad de Tequila ha emprendido una estrategia digital para gestionar sus recursos y mejorar su perfil como destino turístico. Mientras que en Puebla el gobierno local creó una estrategia llamada Smart Puebla, que busca digitalizar media docena de procesos en la capital del estado y que van desde la movilidad hasta una mejora del medio ambiente en la urbe.

En el caso de Ciudad de México, las autoridades instalaron sistemas de videovigilancia para revisar y analizar las imágenes en centros llamados C2 (centros de comando y control), donde también se reciben llamadas de emergencia con el fin de ubicar y atender emergencias en tiempo real.

Actualmente, la capital del país es la única smart city mexicana (lugar 133) dentro de la edición 2020 del Índice IESE Cities in Motion, que analiza factores de digitalización como la cobertura de redes de telecomunicaciones de alta capacidad, la cantidad de puntos de conexión wifi y el número de usuarios de redes sociales en 179 urbes del mundo.

Todos viviremos en smart cities

En los próximos años, las ciudades tendrán frente a sí retos como el cambio climático y el desarrollo de capacidades de resiliencia ante eventos como la reciente pandemia. Esto necesitará un uso más intensivo de los datos para tareas como la disposición de desechos o el seguimiento de rutas de contagio de enfermedades infecciosas.

Lo más interesante es que en la revolución de las smart cities no solo seremos testigos, también actuaremos como protagonistas desde nuestro celular o el dispositivo que nos depare el futuro. Por eso, piensa desde hoy: ¿tu empresa está preparada para operar en una ciudad inteligente?

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