Esta herramienta te ayudará en la obtención, medición y supervisión de procesos y resultados dentro de tu empresa. ¿Algo más? Descúbrelo a continuación.

Por Arianna Jiménez

Los indicadores dentro de las empresas son clave para medir la efectividad en la implementación de estrategias y tomar decisiones de forma oportuna. Para eso, se requiere de herramientas especializadas, entre ellas, el Balanced Scorecard un formato que facilita la obtención, medición y supervisión de procesos y resultados.

¿Sabes qué es un Balanced Scorecard?

Este método de medición fue desarrollado por David Norton y Robert Kaplan a principios de los años 90 con la intención de medir y analizar información financiera y no financiera dentro de las empresas. En este cuadro se miden cuatro aspectos principales dentro de un mismo documento:

  • Finanzas: indicadores relacionados con el incremento de la facturación, la mejora de la productividad o la reducción de costos.
  • Clientes: indicadores enfocados en la percepción y relación del cliente con los productos y servicios que brinda la empresa.
  • Procesos empresariales: gestión operativa de clientes, de innovación y de los procesos.
  • Aprendizaje y crecimiento: se relacionan con el capital humano, el compromiso y con las capacidades organizacionales.

El Balanced Scorecard o cuadro de mando integral puede ser utilizado por todo tipo de empresas y organizaciones sin fines de lucro, ya que su éxito no depende del número de empleados ni del nivel de ingresos.

Por ejemplo, algunas grandes compañías que lo usan son Volkswagen Brasil y Microsoft América Latina, con la intención de alinear sus recursos financieros y de proyectos con sus estrategias, de acuerdo con información de Harvard Business Publishing Education.

¿Cómo funciona el Balanced Scorecard?

La empresa de consultoría estratégica PeopleNext, sugiere que, para comenzar a implementar esta herramienta, se establezcan tres fundamentos base dentro de la organización:

  • Misión: ¿cuál es el propósito de tu empresa?
  • Visión: ¿cómo quieres que sea tu compañía en cinco, 10 o 20 años?
  • Valores: ¿cuál es la filosofía y valores que guiarán el accionar de todos los miembros de tu organización?

A partir de estos tres conceptos base, plantea cómo se va a lograr lo establecido en la misión, visión y valores, a eso se le llama estrategia. Se deben generar diversos objetivos estratégicos (a corto, mediano y largo plazo) y, una vez establecidos, es necesario ubicarlos en alguna de las cuatro categorías esenciales de esta metodología:

  • Finanzas.
  • Clientes.
  • Procesos empresariales.
  • Aprendizaje y crecimiento.

Al tener tus objetivos jerarquizados y clasificados, es momento de incluirlos en la tabla bajo los siguientes conceptos:

  • Objetivo definido. A partir de las estrategias desarrolladas, se deben especificar objetivos claros y específicos.
  • Indicadores. Es la manera en la que medirás los avances; pueden ser estados financieros, registros de ventas, encuestas de satisfacción a clientes o inclusive, en redes sociales.
  • Peso. Importancia con respecto a otras estrategias de la misma categoría o del proyecto en general.
  • Meta. Dependiendo del indicador, este será el objetivo cuantitativo o cualitativo a conseguir de toda la estrategia.
  • Situación actual. De acuerdo con el indicador, es la situación cuantitativa o cualitativa en la que se encuentra el aspecto sujeto a la estrategia.
  • Semáforo. Verde del 85 al 100% de cumplimiento, amarillo del 70 al 84% y rojo de 0 a 69%.
  • Porcentaje % de cumplimiento. Es la consecución del objetivo expresado porcentualmente.

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Siguiendo estas recomendaciones, el Balanced Scorecard facilitará la gestión, ejecución y seguimiento de los objetivos internos de tu empresa. Recuerda que es necesario la periódica evaluación del plan de acción e incluso de la misión, visión y valores, para conseguir las metas de acuerdo con las necesidades actuales de tu organización.

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